lunes, 7 de marzo de 2016

Pásame esa España



Estas pasadas vacaciones de año nuevo chino han sido bastante atípicas. Si las anteriores se habían caracterizado por viajes por el Sudeste asiático, en busca de climas cálidos y playas con palmeras, en esta ocasión he viajado a España con mi novia, visitando Córdoba, Granada, Sevilla, Barcelona y Madrid. Ha sido su primera vez en mi país y, por supuesto, ha habido muchas cosas que le han llamado la atención. Algunas le han provocado bastante agrado, otras le han decepcionado bastante, mientras que ha habido situaciones que le han dejado un poco a cuadros. Su testimonio puede darnos una pequeña idea acerca de lo que alguien de China puede llegar a pensar de España y los españoles.

En general, mi novia se ha llevado una impresión global positiva de España y los españoles, que le han parecido muy amables y afectuosos. Le ha chocado que cada vez que alguien entra y sale de una tienda, bar, restaurante, etc. saluda y se despide, dando antes las gracias por el servicio. Esto es algo que en China no suele darse con mucha frecuencia. También ha destacado nuestro respeto por el patrimonio histórico y el afán por protegerlo. Aunque lo que de verdad ha disfrutado es el precio de la fruta, muy bajo comparado con China, y el poder encontrar agua potable de primerísima calidad en cualquier fuente (al menos en Córdoba y en Granada).

Dentro del apartado de críticas, mi pareja se ha escandalizado con el elevado precio del transporte público y el que haya que pagar por usar el baño en las estaciones de trenes, algo también nuevo y sorprendente para mí. Ella también señala que en España hay muchas personas con sobrepeso, sobre todo niños, y que la gente fuma demasiado, incluso los adolescentes, dejando una gran cantidad de colillas en el suelo. Por último, a mi novia le ha rayado mucho que las tiendas cerrasen al mediodía y los domingos. Esto es algo que a mí también me llega a fastidiar después de tanto tiempo en China, cuando uno está acostumbrado a que los negocios abran cualquier día a cualquier hora. 


Mención aparte merece el tema de la comida. A pesar de ser una persona de mentalidad abierta y con interés en probar nuevas gastronomías, mi invitada lo pasó regular con el mundo de las tapas y las raciones y sus sabores tan diferentes a los de la comida china. Los platos caseros si que le gustaron bastante (en especial los de mi madre, como no, y el mojete de setas de mi tía) pero, de lo que se servía en los bares y cafeterías, no pudo encontrar algo que le convenciese. El horario de las comidas también la trastocó bastante, sobre todo a la hora de cenar. En serio, ¿es necesario comer tan tarde?


Siguiendo con el cuadro de choques culturales y situaciones novedosas, decir que mi pareja lo ha flipado con la cantidad de naranjos que adornan las calles de Córdoba, planteando la típica pregunta que cada visitante de la capital califal se hace: “¿Y esas naranjas se pueden comer?”. Naturalmente no (tienen un sabor muy amargo), aunque eso no convenció a mi novia para que se olvidase de catarlas. Su posterior gesto de desagrado confirmó que no lo volvería a hacer

Mira que se lo avisé...

Para terminar, un par de cosas que yo no esperaba que iban a sorprender a mi novia. Por un lado, el que, según ella, los padres españoles no son tan protectores como los chinos con sus hijos pequeños. Esto es algo que debatimos largo y tendido, primero porque creo que la autonomía e independencia de los niños no es una característica habitual en España, más bien se tiende a sobreproteger a los menores. Segundo, ya me he encontrado con muchos casos en el día a día en China que demuestran que los padres chinos no prestan tanta atención a la seguridad del menor como parece, aunque esto es un tema que daría para otra entrada.
Por otro lado, ella ha disfrutado mucho con unos animalillos que frecuentemente suelen ser repudiados por la mayor parte de la población, nuestras palomas, que invaden nuestras plazas y defecan en nuestro mobiliario urbano y cabezas. Cada vez que veía un grupúsculo de estas aves, arrullando al solecillo, le salía una sonrisa ante mi atónita expresión.



Ya de nuevo en China, espero que mi pareja, a partir de este viaje y haber descubierto mis raíces y el molde de donde vengo, me conozca un poco mejor y comprenda mis puntos de vista acerca de ciertos aspectos de la cultura china. Hay muchas veces que echo en falta cosas, como lo de saludar en las tiendas, el afecto de la gente, el salir a tomarme una caña solo por ver y hablar con alguien, el café bien hecho y no el del Starbucks, etc, que los chinos no pueden llegar a entender del todo por qué son tan especiales para nosotros. Ella seguirá rechazando las patatas alioli y el jamón, pero al menos espero que ahora empaticemos un poco más.



 “Un poco de tolerancia puede calmar al viento y al mar.”

Algo de léxico
choque cultural: 文化震动 [wénhuà zhèndòng]
naranjos: 橘树 [jú shù]
palomas: 鸽子 [gēzi]
siesta: 午睡 [wǔshuì]


lunes, 8 de febrero de 2016

Un año muy mono


Hoy empieza en China un nuevo año, el del mono, el año en el que nací, allá cuando esto lo petaba en la radio. Con motivo de tan magnánima fecha he decidido retomar el blog después de un largo tiempo de abandono. Pido disculpas a esas personas que en algún momento me siguieron y leían lo que aquí se publicaba pero, desde que empecé a trabajar en la escuela internacional apenas dispongo de tiempo, sumado a que todavía ando escribiendo el libro (por cierto, ¡ya voy por el capítulo sobre China!) y he estado haciendo un máster online hasta ahora. Este martes me toca defender mi tesis y listo, así que creo que podré volver a ir actualizando esto con más frecuencia.

También he estado liado con esto, "Viaje al Oeste", cuyo protagonista es precisamente un famoso mono en China, Sun Wu Kong.

Según la cultura china, el año del mono es un periodo lleno de cambios, que pueden ser repentinos en muchos casos, algo que no será muy propicio para personas que no sepan adaptarse a nuevas situaciones. También es un año recomendable para tener niños, a diferencia del anterior (el de la cabra), con lo que no es de extrañar que se produzca un nuevo “baby boom” chino, y más ahora que pueden tener dos hijos según la nueva ley. Los astrólogos dicen que las personas nacidas en el año del mono se caracterizan por ser entusiastas, inteligentes, flexibles, innovadoras y honestas, así que nada, a tener “monitos”.

















Por aquí estos días se caracterizan, aparte de por el ruido de tracas y petardos a cualquier hora del día (sí, aquí no es raro “ver” fuegos artificiales en pleno día), por la poca gente que se ve en las calles, algo inusual en China. La mayoría de trabajadores de Keqiao proceden de zonas rurales u otras ciudades de la provincia, así que aquí apenas queda nadie. La mayoría de tiendas y restaurantes cierran dejando imágenes fantasmagóricas. Dejando a un lado el inconveniente de no poder encontrar nada abierto, no me desagrada ver una ciudad así, tan vacía, acostumbrado al tráfico y aglomeraciones del día a día.

No sé qué es más irreal, que no haya nadie en la calle o que el cielo esté azul.
















Y mientras que unos celebran, otros como yo se preparan escrupulosamente su defensa de la tesis. Mañana será, si todo sale bien, mi día de celebración, crucemos los dedos. Y dos días después, otra gran razón para alegrarse ya que me marcho un par de semanas a España de vacaciones y, esta vez, voy con una acompañante muy especial. Ya os contaré a la vuelta cuáles son las principales impresiones de una chica china sobre los españoles y sus costumbres. No creo que se quede muy impactada, en el fondo somos muy parecidos.

新年快乐!

“Si pagas con cacahuetes, reclutarás monos.”

Algo de léxico
¡Feliz año nuevo!: 新年快乐![xīnnián kuàilè]
mono: 猴子 [hóuzi]
petardos: 鞭炮 [鞭炮]
“baby boom”: 生育高峰 [shēng yù gāo fēng

domingo, 29 de marzo de 2015

Bienvenido Mister Vázquez


Tras esquivar las telarañas acumuladas entre las entradas, después de un paréntesis considerable, retomo subitamente mi actividad bloguera simplemente para anunciar que anoche mi hermano empezó su andadura en China, concretamente en Xian. Comenzará asumiendo un puesto el cual yo rechacé en su momento porque las circunstancias no me eran propicias y al que automáticamente recomendé. Tras meses de papeleos y litigios burocráticos, al fín ayer hizo realidad su ilusión (y la mía). Hoy mismo acaba de abrir un blog, el cual recomiendo desde este espacio: https://califatodexian.wordpress.com/

Que sirva pues esta susodicha bitácora como una especie de relevo a mis crónicas que, seguramente, tendré que dejar, quién sabe hasta cuándo, de nuevo aparcadas. Y es que, aparte de seguir un ritmo de trabajo más elevado desde que inicié mi labor en la escuela internacional en septiembre, el mes que viene comenzaré un máster online, lo cual me fuerza a trabajr y estudiar al mismo tiempo. Si a ello le sumamos que no quiero dejar el deporte, ni mi libro ni, por supuesto, mis encuentros con mi novia, se me queda una minúscula franja de tiempo libre que dificilmente será suficiente para seguir actualizando este blog.

De todas maneras, los que de verdad os preocupéis de qué tal me va por aquí, ya sabéis donde encontrarme y como contactarme. Los que simple y llanamente solo buscan algo más de información sobre China y su cultura, os emplazo a seguir otros blogs en la red, incluido el de mi hermano, que me dobla en calidad estilística (aparte de en guapura).

¡Un saludo!


"A los largos sentimientos, largas consecuencias."

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Esto es todo amigos


Ha pasado volando como un rayo. Será porque esta vez si que me ha parecido un buen año. Desde el principio, cuando (al fin) me comía las uvas en un restaurante mexicano de Ningbo, lo intuí, que este iba a ser el año de la regeneración, de la subida de ánimo, del cambio a mejor y, efectivamente, así lo ha sido. Ya empecé a notarlo en la recta final de 2013, en unas navidades bastante placenteras para tratarse de China, y lo he ido corroborando hasta llegar a día de hoy.
La cosa ya empezaba a prometer con el clásico viaje de año nuevo chino, en este caso a Indonesia junto a mi gran amigo Giacomo, el cual no imaginaba que este iba a ser su último curso en China. Para él este también ha sido un año de celebraciones. Juntos vivimos una gran aventura digna de recordar, que nos daría alas en nuestros propósitos futuros.

La subida al volcán Sibayak en Sumatra. Épico.

En este 2014 se han cumplido diez años desde que salí de España por primera vez, y por ello decidí comenzar un libro justo a la vuelta de las vacaciones de invierno. Todavía me queda un largo camino (voy aún por el capítulo dedicado a la India) hasta su conclusión. De momento me está encantando la experiencia; es como si volviera a viajar a todos esos lugares y encontrarme con tantas personas formidables con las que me he cruzado en el camino. Espero seguir con él si el trabajo y otros quehaceres me lo permiten.



Aparte de escribir el libro, este año he ocupado mi tiempo lanzandome a aprender nuevas lenguas, dejando el estudio del chino un poco de lado. Primero, a raiz de una relación con una filipina, me aventuré con el tagalo. Con la chica no me valió de mucho ya que el romance no llegó a buen puerto, pero me va a venir de lujo en mi próximo viaje ya que visitaré la patria de Isabel Preysler en enero. Luego me dio por el coreano, por infuencia de mis compañeros en la clase de chino, la mayoría de la tierra del taekwondo y el Gangnam Style. Pero con el idioma que mejor me he desenvuelto, principalmente por la similitud con el español e italiano, es el catalán. Mi amigo Jorge me pidió que lo casara, pero vestido de cura y usando esta lengua. No me lo pensé dos veces y en dos meses y pico conseguí un nivel lo suficientemente decente como para defenderme en el altar. Giacomo también estuvo presente, haciendo los mismos honores pero en chino. Un gran momento.


Tras cuatro años en la universidad de Yuexiu, en junio llegó la hora de decir adiós. Por un lado por decisión personal motivada por un hartazgo generalizado y una desazón que llevaba mucho tiempo arrastrando ya. Por otra parte, el departamento de español también había decidió prescindir de mis servicios aludiendo a motivos relacionados con mi falta de titulación, aunque en realidad el principal motivo era poder colocar a otra profesora (de la cual no dudo de su profesionalidad), amiga de la jefa y, de paso, quitarse de encima a alguien que ya estaba cuestionando demasiado la manera de hacer las cosas allí. Después de un par de meses sin saber si seguiría en China o no, encontré la oferta en la escuela internacional, la cual ha supuesto un cambio en todos los sentidos. Más horas de trabajo pero más seriedad y profesionalidad. Además me divierto un montón enseñando a estos pequeños diablillos a los que cada día quiero más.


















Debido al cambio de empleo, tuve que conseguir otro visado y nuevo papeleo, lo cual implicaba un proceso burocrático que me obligó a retrasar mi vuelo a España en verano. En los veinte días que tuve que esperar antes de que me otorgasen el preciado documento que me permitiría continuar trabajando en China, decidí hacer un viaje por diferentes provincias, así un poco a voleo, sin planear mucho. Lo más importante de todo no fueron los lugares que visité (también muy interesantes, como las grutas de Longmen), sino como me sentí durante esas dos semanas con la mochila a la espalda. Me sentía menos irritable y parecía disfrutar de cada momento. Parecía como si estuviese experimentando cierto cambio de actitud, recuperando en cierto modo las ganas de seguir aquí. 



































A la vuelta de las vacaciones estivales no las tenía todas conmigo en cuanto al cambio de condiciones de vida. El trabajo me gustaba más, claro que sí, pero el apartamento que me dieron, de nuevo dentro de una escuela, y el hecho de vivir en un lugar tan aburrido como Ke Qiao, me desmotivaban bastante. Suerte que al cabo de un mes conocí a la persona que me haría recobrar de golpe todas mis ilusiones, reviviendo sentimientos que ya hacía tiempo que no experimentaba. Una chica risueña, divertida, de mentalidad abierta, tolerante y bellísima, con la que me encuentro muy a gusto y con la que espero poder seguir disfrutando mi vida en China en 2015.



































Y ahora llega el 2015, con nuevos retos y esperanzas de seguir mejorando. Por el momento la primera novedad es la inminente llegada de mi hermano, que se viene a trabajar a Xian. Si todo el papeleo va bien y no hay ningún inconveniente, a finales de febrero nos veremos las caras por aquí. Todavía no me lo creo del todo. Aparte, me gustaría acabar el libro este año, calculo que antes del verano. Otro gran reto es intentar encontrar trabajo en otra ciudad, con algo más de vida que donde me hallo ahora. No va a ser fácil pero de momento ya he dado el primer paso: querer que ocurra.

Nada más, simplemente desearos una estupenda salida y entrada de año, que lo paséis bien y que todo lo que no os ha podido salir en el 2014 lo logréis en el siguiente, que me huele que va a venir cargado de acontecimientos importantes. Yo, aparte de los típicos deseos de salud, amor y trabajo, espero también escribir aquí un poquito más aunque mucho me dice que va a estar dificil con todos los retos que están por venir. Bueno, algo se intentará. Un fuerte abrazo y feliz 2015.



Una alegría dispersa cien penas.”

Algo de léxico:
uvas: 葡萄 [pútáo]
suerte: 幸运 [xìngyùn]
brindis: 举杯 [jǔbēi]
cotillón, fiesta de Nochevieja: 新年晚会 [xīnniánwǎnhuì]

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Dulce (y un poco pastelosa) Navidad



Otras navidades en China, las quintas ya, quién lo diría allá en 2010. Esta vez he ido de salto en salto en el tiempo y me he puesto a repasar las diferentes entradas navideñas que he ido colgando en el blog. En todas se van repitiendo una serie de constantes: la morriña por estar tan lejos de los míos, la forma en la que los chinos celebran la Navidad (es decir, yendo de compras y gastando lo indecible), las fiestas juntos a otros profesores extranjeros que también extrañan sus respectivos hogares, etc. Y en todas ellas percibo también entre líneas cierto grado de amargura, de desazón, de intentar, mediante las fiestas navideñas, llenar cierta sensación de vacío que uno tiene cuanto más tiempo pasa en China. 

Sin embargo, este año las cosas han cambiado en cierta medida. Primero, puedo decir que me encuentro cómodo en el trabajo. Ya van a hacer casi cuatro meses desde que empecé en la escuela internacional. La navidad se ha vivido aquí de forma especial por el caracter de la institución y por el alumnado, todos niños, que viven estos días con entusiasmo, ya sea decorando la clase, cantando villancicos o simplemente poniéndose un gorrito de Papa Noel. Esa alegría se nota y se contagia facilmente, hasta a los más reacios a celebraciones.

Final de la fiesta de Navidad del colegio
Por otra parte, estas navidades han coincidido con mi cambio de piso. Se acabaron los madrugones al son de marchas militares y las buenas noches con Kenny G. Es la primera vez en cinco años que vivo fuera de una institución educativa y no puedo más que sentirme contento. Mi nueva morada no es nada del otro mundo, pero tiene más espacio y no se oye un alma alrededor, y eso es mucho teniendo en cuenta que esto es China. Seguro que el cambio me va a repercutir a mejor en el ánimo y en mi rendimiento, garantizado. Aquí va una foto del salón y parte de la cocina y el balcón, en panorámica, dándolo todo aquí ya.


Pero sobre todo, si este año me siento especialmente jubiloso es porque serán las primeras navidades en muchos años que pase junto a alguien especial. Una persona que ha cambiado mi vida, justo en el momento que más receloso me sentía en cuanto a seguir en China, y que me ha devuelto gran parte de la ilusión que había perdido por el camino. Alguien que, como siga así, va a hacerme editar y modificar aquella entrada que escribí sobre las relaciones con chicas chinas. Después de tres meses de relación, ya no veo más razones para callármelo. Es siempre bonito compartir una alegría con vosotros, con los poquitos que me seguís leyendo y estando ahí, especialmente en fechas tan especiales.


Y después de esta exclusiva que ya tenía ganas de soltar a grito pelado, solamente desearos unas felices fiestas a todos y una estupenda entrada del año. Que os divirtáis a pesar de las ausencias y brindéis por todo lo bueno que está por venir, que seguro que es mucho. Y al que no le guste la navidad, pues no pasa nada, ya habrá otros momentos para celebrar, pero no os amargueis demasiado que se acaba pronto y en un par de semanas quitarán las lucecitas y los adornos (luego empezaréis a quejaros por alguna otra cosa, que os conozco).

¡Felicísima Navidad!

"Si la felicidad está en tu destino, no tienes por que tener prisa."

Algo de léxico
celebración: 庆祝 [qìngzhù]
positivo: 积极的 [jī jí de]
añorar: 想念 [xiǎngniàn]
enamorarse (de alguien): (某人) [àishàng ( mǒurén )]


jueves, 27 de noviembre de 2014

Buenos días con agonía




Los que llevéis un tiempo en China, al menos aquellos familiarizados con el sistema educativo chino, tal vez ya conozcáis esta bonita melodía:



Esta sinfonía de talante militar, llamada 运动员进行曲 (yùndòngyuán jìnxíngqǔ) o “Marcha de los atletas” suena a todo volumen a las seis en punto mañana, de lunes a viernes y algunos sábados, en el instituto en el que resido desde que comenzó el curso académico allá en septiembre. Cada mañana, pues, este tesoro del legado musical chino consigue liberarme de mi plácido sueño y darme la bienvenida a un nuevo día cargado de rampante dinamismo. Su duración, dos minutos y medio cronometrados, es tal que evita que cualquier persona una vez despierta consiga conciliar el sueño de nuevo.

Os la pongo otra vez, que seguro que os ha gustado. Ahora con imágenes de desfiles patriotas, que siempre hay gente a la que le pone estas cosas:




Tal rimbombante pieza salió por primera vez a la luz en los mundiales de ping pong en China en 1971, y fue interpretada por la orquesta del Ejército de Liberación Popular Chino para acompañar a los deportistas que entraban en el estadio. Desde entonces se convirtió en un clásico en este tipo de eventos de índole deportiva y es utilizada como música de fondo para los ejercicios matinales en gran parte de las escuelas chinas.



Esto de asociar canciones a hechos cotidianos, como el comienzo del día, la pausa del recreo, o la hora de acostarse, es algo muy común en China. En la universidad que trabajaba acabé cogiéndole hincha a la “Balada para Adeline” de Richard Clayderman, que anunciaba el final de la pausa entre periodos de clase. En el instituto en el que resido está ocurriendo lo mismo, esta vez con un tema de Kenny G, “Going home”, que suena cada noche un poco antes de las 10 para informar a los estudiantes que tienen que irse a dormir. Este traumático soniquete también se usa en algunos centros comerciales para que los clientes se vayan dando prisa y salgan, porque ya es hora de cerrar el chiringuito. Por cierto, no hace mucho Kenny G hizo algunas declaraciones apoyando a los manifestantes en  Hong Kong, pero parece que el gobierno chino no les hizo mucho caso. Al menos su saxofón no ha sido todavía silenciado y sigue martirizando nuestros desdichados oídos.


Despertares indeseables aparte, las cosas no me van mal. Solo que me siento más ocupado y con más responsabilidades que en años anteriores. Esta es una de las razones por las que llevo sin actualizar el blog desde que volví de vacaciones de verano. Menos mal que ahora estamos de parón por los exámenes finales del primer trimestre y he aprovechado para subir algo. Por otra parte, sigo enfrascado en el libro que empecé a principios de año (ya voy por el capítulo de la India, ya va quedando menos) y otros quehaceres más que me mantienen ocupado y hacen que no me aburra. Estoy acabando uno de mis mejores años desde que estoy aquí y espero que la racha se mantenga hasta el final por lo menos. Un saludo y hasta la próxima.


    "Una sola sonrisa puede borrar miles de preocupaciones."

Algo de léxico
despertar (a alguien): 叫醒 [jiàoxǐng]
desagradable: 讨厌的 [tǎoyàn de]
odioso: 可恶的 [kěwù de]
incordiar: 麻烦 [máfan]


lunes, 8 de septiembre de 2014

No hay quinto malo



Cinco (sin premio). Cinco cursos académicos, contando este que acaba de empezar, los que voy a hacer en China. Cinco años los que completaré en este país, media década, que se dice pronto, de subidas y bajadas, de choques culturales y momentos especiales… cinco años de aprendizaje y evolución continuos hasta llegar al momento presente, en el que me veo enfrascado en una nueva etapa, con nuevo trabajo, ambiente y motivaciones.
Nada más regresar de Córdoba, a final de agosto, comencé a trabajar en una escuela internacional en Ke Qiao, un distrito de Shaoxing. Esta vez tengo que enseñar a niños extranjeros (tengo un alumno chino, pero de origen malayo), de entre 7 y 10 años, más motivados y entusiastas a la hora de aprender que la mayoría de estudiantes universitarios que tenía en Yuexiu. Si no hubiera sido por este sustancial cambio, me parece a mí que ahora mismo no continuaría en el país del centro.

Interior de la escuela



































 De momento llevo una semana de reuniones y otra de clases, y la impresión general es generalmente buena. Me encantan mis estudiantes y el ambiente del aula. Llegan siempre contentos y con ganas de aprender, y los 40 minutos que duran las lecciones se pasan volando. Además, el hecho de ser una escuela internacional supone tener contacto con alumnos de quince nacionalidades diferentes, destacando los procedentes de India (en parte esta experiencia está siendo como una vuelta a este país) y países de Oriente Medio.
Por otra parte, el ritmo de trabajo es más intenso que el que tenía en la universidad y, el hecho de ser el único profesor de español, implica más responsabilidad ya que toda la organización de planes de estudio, materiales y demás recae sobre mí. Aunque es precisamente este aspecto lo que más me motiva y hace que me sienta útil y necesario, e ilusionado a la vez.

La clase de español

El nuevo trabajo conlleva también un nuevo apartamento, el cual aporta la escuela. Es más pequeñito que el del año pasado y con menos muebles, pero para una persona no está mal. Lo que menos me gusta es no tener balcón, ya que vivo en un bajo. Tampoco me agrada el vivir de nuevo dentro de un campus, con guardias que saben con quien vengo y con quien voy, pero bueno, a estas alturas ya es algo que me parece normal aquí.

Adivinad dónde vivo
Vista del salón. A la derecha quiero poner una sofá
El mueble estrella del dormitorio
La cocina, por la que puedo escapar fácilmente en caso de incendio, caida de meteorito o apocalipsis zombie














































































Otro aspecto que me baja la moral es el hecho de vivir en un lugar como Ke Qiao. Más adelante le dedicaré una entrada a este sitio, del cual aún me queda casi todo por descubrir, pero básicamente os digo que es un distrito comercial, con bastante polución, donde lo que más hay son tiendas y restaurantes, y la oferta cultural u ocio en general es inexistente. Si Shaoxing era aburrido, esto ya es lo siguiente. Pero al menos esta vez si que me siento que vivo en un lugar habitado, no como el curso pasado, cuando moraba en Barad-dûr apartado de todo y rodeado de campo por los cuatro puntos cardinales. Vivir aquí será algo más entretenido, aunque no sea el mejor ambiente para un laowai, soltero y sin familia a la que llevar de paseo al centro comercial.

El centro comercial Wanda, justo enfrente de mi casa
Nótese la nube tóxica, un día sí y otro también

No sé muy bien lo que dará de sí este año académico ni como variará mi ánimo a lo largo del mismo, pero de momento me siento esperanzado y contento por el trabajo que tengo, el cual me vendrá realmente bien para mi futuro currículo. Espero seguir teniendo algo de tiempo para ir actualizando el blog, aunque os aviso que este curso tengo más carga laboral y lo mismo me tiro semanas sin publicar nada. Pero eso sí, esto no se chapa hasta que no me largue de China, lo juro por Hello Kitty (que no es ni una gata, ni una niña, sino todo a la vez). ¡Feliz vuelta al cole!

    "El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.".

Algo de léxico
novedad: 新颖 [xīnyǐng]
escuela internacional: 国际学校 [guójì xuéxiào]
ciudad dormitorio: 卧城区 [wò chéng qū]
Hello Kitty: 凯蒂猫  [kǎi dì māo]